LA HISTORIA COMO CONSTRUCTORA DE LA IDENTIDAD PERSONAL Y NACIONAL

La construcción de la identidad personal es un proceso largo y complejo. Su inicio se remonta a la infancia del individuo y transcurre junto con su vida entera, a medida que su forma de ser se adapta a lo vivido e integra las distintas experiencias vividas, es decir, aprende.

Los elementos que conforman la identidad nacional son la historia, el territorio, los símbolos patrios, la música y la danza, el idioma, la religión, los símbolos naturales, la arquitectura y la gas- tronomía. Y se construye y se modifica de acuerdo con las circunstancias histórico-sociales específicas.

La historia permite al hombre analizar, de manera documentada, las acciones trascendentales que ha realizado la humanidad a lo largo de su existencia y evaluar su accionar con el firme propósito de comprender nuestra realidad actual. Al mismo tiempo, ayuda a prever el futuro de la sociedad.

Existe una persona especializada en realizar esta actividad. Es el historiador quien se encarga de extraer, ordenar y reconstruir con la mayor fidelidad posible los hechos acontecidos en el pasado, haciendo uso de fuentes históricas y auxiliándose de otras disciplinas científicas como: Arqueología, Antropología, Etnografía, Cronología, Geografía, entre otras.

 

Como puedes observar, tanto la Teoría de la Historia como la Historiografía estudian la historia del hombre, la primera centrada en la forma en que estructuramos los elementos que influyen en explicar nuestro pasado, basados en investigaciones científicas, mientras que la historiografía es la historia narrada, la forma que los historiadores presentan el relato de lo que ha sucedido.

Su importancia radica en obtener el auténtico testimonio escrito sobre lo acontecido en el pasado, y advertir como través del tiempo se han ido transformando las sociedades en sus ámbitos: políticos, económicos, sociales, religiosos y culturales.

La historia en la vida del hombre

Por ello, se debe admitir que mirando el pasado se puede comprender el porqué de los sucesos de la actualidad, y de cómo se llegó hasta aquí, pero sobretodo, hasta donde se puede llegar y mejorar en el futuro; es ahí donde principalmente reside el valor de la historia en la vida cotidiana.

En definitiva, es innegable que la historia nos brinda a los humanos identidad, unión o sentido de colectividad por el hecho de coincidir en un mismo contexto. Nos ayuda a reconocernos como sujetos históricos y como resultado de procesos sociales. Los mexicanos tenemos una historia en particular, de igual manera otros grupos en los distintos países o regiones.  

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